Elecciones en Costa Rica

Saturday, February 1, 2014 - 15:15

Falta menos de una semana para que se efectúen las elecciones presidenciales y legislativas, y resulta imposible saber, con un adecuado margen de seguridad, que sucederá en ellas. Es muy factible una segunda vuelta, cuyos posibles participantes no se vislumbran a ciencia cierta. Pero aun más llamativo e importante que la notoria incertidumbre y volatilidad que han caracterizado el cierre de la campaña, son los posibles cambios que esta elección podría representar en el panorama político del país. En el 2006 la emergencia del Partido Acción Ciudadana (PAC) había alterado el panorama político de entonces, quebrando la repartición del poder típica del bipartidismo reinante en las anteriores décadas, y las actuales elecciones podrían ir más allá e introducir cambios más significativos. El más importante, caso de producirse, sería el inicio de una mayor polarización ideológica.

La época de los 80’s marcó el reemplazo que el principal partido político, Liberación Nacional (PLN), hizo de su anterior tendencia social-demócrata en favor de una posición de centro-derecha, y el progresivo abandono de las posiciones más conservadoras que habían marcado a la variable oposición al PLN, un proceso que cuajó con la creación del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Ello hizo que el bipartidismo PLN- PUSC no representara una opción ideológica diferenciada, panorama que no varió sustantivamente con la caída del PUSC y el surgimiento del PAC, segunda fuerza desde el 2006, que centraba sus propuestas en la lucha contra la corrupción, sin proponerse en ningún momento como una fuerza de izquierda, tendencia que estaba reducida al representante legislativo del Frente Amplio (FA). La presente campaña ha roto este esquema, y hoy día el país asiste a unas elecciones ideológicamente más significativas.

A pesar de la actual volatilidad, es factible augurar los siguientes resultados electorales:

  1. La casi defunción del PUSC, ahogado por los escándalos de corrupción que llevaron a dos expresidentes a la cárcel
  2. La reducción del caudal electoral de los dos partidos de centro que han sido las principales fuerzas políticas los últimos años: PAC y PLN
  3. El seguro crecimiento de una fuerza de izquierda, FA, cuyo candidato, José María Villalta, ha venido ocupando el segundo lugar en las encuestas
  4. El posible crecimiento, o al menos consolidación, de un partido de derecha, el Movimiento Libertario (ML)

Se trata, en resumen, del posible paso de un panorama político dominado por el centro-derecha, a otro más polarizado marcado por la consolidación de la derecha y el resurgimiento de la izquierda. Todo esto, sin embargo, es una mera posibilidad. Casi el 20% del electorado declara que acudirá a las urnas pero no sabe, o no dice, por quién votará. ¿Dominará en este sector alguna opción más ideologizada (FA y ML) o, asustado por la polarización, intentará evitarla votando a una opción de centro (PLN y PAC)? Imposible saberlo antes del domingo 2 de febrero. Además, en caso de que el FA y el ML crezcan a expensas del PLN y el PAC, ¿representa esto el inicio de una tendencia duradera, o una simple coyuntura pasajera? Contestar esta pregunta tomará bastante más tiempo. La reciente evolución del país hacia una sociedad cada vez más desigual y socioeconómicamente diferenciada, podría llevar a prever que la creciente polarización social encuentre expresión en una polarización política análoga. Sin embargo, los siempre complejos procesos sociales y políticos rara vez obedecen a este tipo de lógica.

Estamos, en resumen, ante una elección de resultados inciertos, tanto en sus posibles resultados electorales concretos, como en sus implicaciones sociopolíticas a mediano y largo plazo.

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