El Fenómeno de los Liderazgos Anti-políticos en Brasil

October 13, 2016

Entendemos como anti-política todo relato ideológico y herramienta interpretativa que apunta a argumentar por una parte la prescindibilidad de estructuras tales como los partidos políticos, parlamento e instancias de la vida política como las elecciones y las campañas electorales y, por otra, la centralidad de la racionalidad técnica en detrimento de la racionalidad política, tanto desde el punto de vista simbólico como también desde las prácticas de gestión pública.1

El Brasil del último medio siglo aparece marcado por la fugaz aparición de dos liderazgos de claro sesgo anti-político: Janio Quadros y Fernando Collor de Melo.2 Más que las características de la personalidad, fueron las circunstancias de la coyuntura política las que crearon la posibilidad de que personalidades mesiánicas desborden al conjunto de la política débilmente institucionalizada en Brasil.

Una sistema político en crisis luego de la muerte en 1954 de su principal referente político Getúlio Vargas, y la crisis de los partidos políticos creados en 1945 –el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) de orientación laborista y el Partido Social Democrático (PSD) de orientación conservadora- generaron condiciones propicias para que la promesa moralizadora de Jânio Quadros tuviera irrupción en el escenario electoral y lograra su triunfo en las presidenciales del año 1960.

Quadros fue electo en 1960 por la agrupación opositora Unión Democrática Nacional (UDN), derrotando al mariscal Henrique Teixeira Lott, del PTB. Sin embargo, no consiguió que fuera elegido el candidato a vicepresidente de su partido, Milton Campos. En aquella época, Brasil permitía la elección del presidente y vicepresidente en forma separada, resultando electo Joâo Goulart, del PTB.

Durante la campaña electoral Quadros creó dos lemas de campaña que se volvieron folclóricos "sellos distintivos" propios. Uno de ellos decía que Jânio iría a "barrer la corrupción" de la política; el otro, que la campaña de Jânio era "la campaña de la monedita en contra (las campañas de) los millones". O sea, que no tenía el dinero que candidatos más ricos tenían para hacer campaña. Sus simpatizantes iban a sus comicios llevando escobas, para simbolizar el "barrer la corrupción".

La intempestividad, la imprevisibilidad, el gusto por lo exótico y las cosas extravagantes fueron rasgos muy distintivos de la personalidad de Quadros: el candidato podía ser sorprendido  comiendo sandwiches de mortadela en quioscos callejeros, empolvándose con harina de trigo para simular caspa o metiendo la cabeza en una gorra de conductor de la Compañía Municipal de Transportes Colectivos (CMTC).

En medio de confusas circunstancias y carente de apoyo partidario en el Congreso, Quadros renunció a la presidencia de Brasil el 25 de agosto de 1961. Su idea era retornar al poder por aclamación popular en un movimiento, se cree, diseñado para obtener más poder. Sin embargo, nunca volvió a la presidencia.

Las elecciones presidenciales de 1989 en Brasil dieron lugar a un nuevo y efímero fenómeno anti-político liderado por Fernando Collor de Melo. El entonces candidato por el Partido de la Reconstrucción Nacional (PRN) y gobernador del estado de Alagoas, luego de un ajustado triunfo en la primera vuelta, derrotó por un estrecho margen en la segunda vuelta a Luiz Ignacio “Lula” Da Silva, candidato por el Partido de los Trabajadores (PT).

Collor de Melo, en medio de una campaña en la cual se presentó como un actor ajeno a la política partidaria tradicional, logró capitalizar el cambio de época que se avecinaba producto de la crisis económica (recesión e hiperinflación) de final de la década y el desgaste de aquellos actores partidarios que habían piloteado la primera etapa de la transición democrática en Brasil. Tales eran los casos del Partido del Frente Liberal (PFL) y del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), opciones moderadas provenientes del viejo bipartidismo tutelado por las Fuerzas Armadas entre 1965 y 1985 encarnado en la oficialista Alianza para la Reconstrucción Nacional (ARENA) y el opositor Partido por el Movimiento Democrático (PMD).

La combinación de federalismo centrífugo, sistema presidencialista, sistema electoral de fórmula proporcional y fragmentación del sistema de partidos e indisciplina partidaria limitó la posibilidad de que el funcionamiento del sistema político estuviera basado en la figura del líder plebiscitario como fuente principal de decisión efectiva y garantía de estabilidad política y económica. Esa combinación también permitió que el juicio político (impeachment) a Collor enfrentara escasos obstáculos, poniendo fin rápidamente a la experiencia anti-política de Collor de Mello en 1992.

Veinticinco años más tarde un nuevo fenómeno parece avecinarse en la política brasileña. Una candidata, Marina Silva, relativamente ajena al juego partidario de las últimas dos décadas y en medio de una crisis económica resultado de la combinación de recesión y una moderada inflación parece amenazar el bipartidismo vigente desde 1994 representado por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el PT, el partido de gobierno desde el año 2003.

La candidatura de Silva surge como resultado de la tragedia ocurrida con la muerte del candidato presidencial por el Partido Socialista Brasileño (PSB) Eduardo Campos. Se trata de una candidata de un partido al que no pertenece y que, de acuerdo a los datos disponibles, tiene 34 escaños en una cámara de diputados de 513 miembros –un 6,62 por ciento de las bancas- y 4 escaños en un Senado federal compuesto por 81 miembros – lo que representa el 4,93 por ciento de las bancas-.

Con el recuerdo de las experiencias de Collor de Melo y Quadros, y teniendo en cuenta el triste final de las mismas en 1961 y 1992 respectivamente, cabe preguntarse en esta oportunidad: ¿Se impondrá el “estilo Marina”? ¿Esto significaría gobernar con un estilo ajeno a la política partidaria tradicional? ¿Con qué estructura de apoyos territoriales y/o funcionales se llevaría una propuesta ambiciosa de reforma política? ¿Resultaría inevitable que Marina Silva se convirtiese en una Collor de Melo o Quadros?

Muchas interrogantes para un final sorprendentemente incierto.

 


Fuentes:

1. Mocca, Edgardo (2002). “Defensa de la política en tiempos de crisis.” En: Marcos Novaro (Comp.). El derrumbe político en el ocaso de la convertibilidad. Buenos Aires: Editorial Norma.

2. Algunas reflexiones han sido desarrolladas en Leiras, Santiago (2009). El Cono Sur y sus líderes en los años ´90. Carlos Menem y Fernando Collor de Melo en perspectiva comparada. Buenos Aires: Editorial Lajouane.Ver también Leiras Santiago (2014): “Marina Silva ¿Un nuevo Collor de Melo? Portal Sur 1810 de Noticias en:  http://sur1810.com/nota/11854/marina_silva_iquest_un_nuevo_collor_de_melo_en_brasil/

3. DataFolha Instituto de pesquisas. “Avaliaçao Fernando Collor Expectativa antes da posee evoluçao da avaliaçao de governo Collor”. Disponible en:  www1.folha.uol.com.br/folha/datafolha/po/aval-collor.shtml

About Author(s)

Santiago César Leiras
Bachelor in Political Science in the University of Buenos Aires-Argentina. PhD in Latin American Studies in the Ortega y Gasset Institute (Madrid, Spain). Professor at the University of Buenos Aires, Argentina. Director of the project "Changes and continuities during the years of the kirchnerismo" for the 2014-2016 period. Fan of San Lorenzo soccer team. Tasting wines is my other passion.