Cuando las Protestas Dejaron de ser de los Campesinos Guatemaltecos

Monday, May 18, 2015 - 08:00

Guatemala ha vivido en los últimos días un desborde de patriotismo, un alzamiento de indignación, una explosión ciudadana, un despertar de la ignominia o como se le quiera llamar, pero la gente ha salido a manifestar. El 16 mayo será un día para la historia, un día para recordar que los campesinos, los estudiantes, los profesionales, las familias, los guatemaltecos en general, se unieron para protestar contra la corrupción y la clase política.

En el “país de la eterna primavera”, las historias de la “primavera árabe” solo eran un cuento visto desde la televisión, la mayoría de la población urbana había caído en la apatía de los problemas sociales, y aunque se quejaba, la gente prefería no meterse en problemas. Y es  entendible en un país con un alto índice de inseguridad y de impunidad. Además, marcado por las herencias del conflicto armado interno con el que un par de generaciones aprendieron a callarse para no ser tachados de subversivos.

Pero ahora los guatemaltecos creen en su “primavera” y el cielo lo sabe, tanto que mandó una tempestad al inicio de la manifestación, pero eso no mermó los ánimos. Al pasar la tormenta, el cielo aclaró y vio esas multitudes con ganas de cambiar un país, con ganas de unirse para sacar a los indeseados de la administración pública. Ya renunció la Vicepresidenta, en su lugar hay otro funcionario, pero el pueblo pide más.

En Guatemala son constantes las manifestaciones de campesinos. Unos reclaman su derecho a tierra, otros en contra de la minería y otros contra las alzas a la energía eléctrica. Los cierres de carreteras no son una excepción, cualquier día puede haber uno aunque con previo aviso. La clase media urbana solo ha mirado de reojo esas luchas, muchos  ni se enteraban del porqué de las demandas, o por lo menos no les interesaba enterarse del fondo del asunto, que muchas veces era la instalación de una minera que contamina, que deja pocas regalías para el Estado y peor aún, que acaba con los recursos naturales. Para algunos, es gente manipulada por grupos de interés. Esta percepción es creíble hasta cierto punto, ya que en momentos coyunturales han aparecido miles de personas que son la máxima representación de la pobreza en Guatemala, gente que con lo que gana al día trabajando la tierra, no les alcanza para pagar un bus hacia la ciudad capital.

Lo cierto es que sí hay demandas y muchas. Los campesinos y los sectores sociales se han indignado antes y han gritado las injusticias, pero el derecho a manifestarse ha sido criminalizado por las autoridades y por el sector privado. El desalojo de la comunidad de la Puya es un ejemplo reciente de los atropellos que se viven en la provincia cuando la gente reclama. Incluso justo cuando estallaba el escándalo por corrupción que tiene sumido en esta crisis al gobierno, un grupo de campesinos se instalaba frente a la Casa Presidencial para hacer reclamos de tierras.

 

Una Plaza Para Todos

Pero  el #16M, como se  caracteriza la segunda gran manifestación de los guatemaltecos, abarrotó la Plaza de la Constitución, en pleno corazón de la Ciudad de Guatemala. Llegó gente de todos los sectores y algunos por primera vez caminaron sin temor en el centro histórico. Familias completas, padres jóvenes con sus bebés, personas de la tercera edad, artistas, empresarios, trabajadores, estudiantes universitarios, campesinos, mujeres organizadas, grupos de la diversidad sexual. Todos se acercaron con un solo objetivo, recordarles al Gobierno y a los políticos que no quieren más de lo mismo. Las pancartas mostraban el sentir de los guatemaltecos, desde la renuncia del Presidente Otto Pérez Molina, una reforma electoral, un cambio del sistema judicial, continuar con las investigaciones por corrupción o hasta recordar que en Guatemala “Sí hubo genocidio”.

Aunque la Plaza de la Constitución concentró la más grande manifestación pacífica desde la era democrática del país (se calcula 60 mil personas), en la provincia también hubo concentraciones  en las principales plazas. Los guatemaltecos en el exterior también se manifestaron, desde Australia o México se comparten las fotografías en las redes sociales.  

Esta explosión ciudadana también ha logrado cambios importantes entre la juventud. Por primera vez han reaccionado estudiantes de las universidades privadas, que nunca en su historia habían participado en demandas sociales. Solo la pública Universidad de San Carlos lleva en su biografía luchas, muertes, glorias y críticas. En años anteriores, por oponerse al sistema y, en los últimos años, porque los estudiantes dirigentes habían bajado el nivel de resistencia, ideología y honestidad.

El Presidente no ha renunciado, algunos creen que no lo hará, pero hasta el fin del período de este gobierno tendrán que aguantar a una sociedad más exigente, que ha quedado con ganas de más, con ganas de seguir manifestando, de seguir fiscalizando y de seguir oponiéndose al sistema corrupto y obsoleto que ha mantenido por años a Guatemala con altos índices de inseguridad, pobreza y desigualdad.

About Author(s)

Conié Reynoso
Conié Reynoso is a journalist from Guatemala. She has covered topics related to politics and justice in her home country and has worked with the Pan American Health Organization. She studied communication sciences at the University of San Carlos and did a master in communication and policy at Panamericana University in Guatemala. She is also founder and member of Biciudad, an organization that promotes the use of bicycles and road safety laws in Guatemala.